Cursos online o presenciales, ¿por cuál optar?

La educación a distancia vía Internet es una de las estrategias más modernas de enseñanza y capacitación. A ella se contraponen los cursos tradicionales dictados por profesores en el salón de clases convencional. En este artículo nos proponemos explorar las ventajas y desventajas de estos dos métodos que de manera diferente se buscan cumplir un mismo objetivo: la adquisición y el perfeccionamiento de un idioma.

La presencia del profesor en el salón de clases tiene un valor innegable, especialmente si se trata de un instructor capacitado y dinámico que logra motivar a los estudiantes. Sin embargo, los cursos de idiomas online ofrecen numerosas soluciones para aquellos aspectos donde la educación tradicional no satisface del todo las necesidades del alumno. Una de los principales beneficios es la flexibilidad que le permite al estudiante acomodar sus horarios de la forma más práctica. Actualmente, muchas empresas optan por capacitar a sus empleados con cursos online donde todo su personal puede entrenarse de manera uniforme sin importar la ubicación geográfica.

En el salón de clases tradicional, la interacción se produce en vivo, es dinámica y la socialización es directa. El instructor se concentra en explicar el contenido del curso y organizar el material. El contenido de los cursos a distancia, por otro lado, se entrega por Internet. Los alumnos acceden a los materiales y exámenes cuando lo desean. Los tutores estarán disponibles vía chat o e-mail para consultas y comentarios. Los cursos online ofrecen además una gran variedad de recursos para que el estudiante se concentre en aquellos aspectos que más desea fortalecer. Pueden elegir trabajar con imágenes, archivos de audio, videos, textos, animaciones o juegos para obtener mejores resultados en el menor tiempo posible.

Ambos métodos tienen sus ventajas y desventajas, la elección de uno o el otro dependerá de una cuidadosa evaluación de cada una de ellas en función de los intereses individuales del estudiante. En la actualidad, cada vez más personas optan por integrar ambos métodos y optimizar así sus beneficios. Una opción, por ejemplo, es tomar un curso online con encuentros presenciales mensuales para evaluar la efectividad del curso y poner en práctica lo aprendido.